¿Matrimonio o pareja de hecho?


Sin lugar a dudas, uno de los momentos más importantes y cruciales en cualquier relación de pareja se da cuando llega el momento de “dar el paso”. Una vez decidido que se quiere adquirir un compromiso firme con la otra persona una de los interrogantes que suelen surgir es ¿nos casamos?¿nos vamos a vivir juntos y listos? O bien, ya hemos dado el paso, estamos conviviendo, ¿nos casamos?¿nos constituimos como pareja de hecho? No es una cuestión baladí en una sociedad que, cada vez menos, siente el peso de la religión y, por lo tanto, un gran número de personas optan por no casarse y deciden compartir sus vidas sin pasar por la vicaría o por el Juzgado.

Puede ser que para resolver las dudas, los miembros de la pareja se pregunten si una opción presenta mayores ventajas o alguna de ellas plantea inconvenientes. Para contraer matrimonio existen dos opciones: la vía civil y la vía canónica; mientras que para constituirse como pareja de hecho existen varias formas como ya expliqué en el artículo “La constitución de la pareja de hecho”, aunque la más recomendable es la formalización de la unión estable de pareja a través de escritura pública.
Obviamente, no es lo mismo una pareja de hecho que un matrimonio, pueden existir supuestos en que una opción sea más beneficiosa que la otra o no. A corte de ejemplo, a efectos sucesorios la institución matrimonial se beneficia de los derechos viudales que establece el Codi Civil de Catalunya en los artículos 231-30 y 231-31 que son el derecho al ajuar y al año de viudedad. Siguiendo con los efectos sucesorios, la misma norma en su Libro Cuarto relativo a las sucesiones, en sede de sucesión intestada otorga al conviviente de hecho y al cónyuge superviviente los mismos derechos: la cuarta vidual y el derecho al usufructo universal de la herencia.
Otro aspecto a valorar relacionado con la sucesión puede ser pensar en una posible pensión de  viudedad, punto que no nos sirve para encontrar solución a la respuesta  que plantea el título del post. En el momento de solicitar la pensión de viudedad se equiparan las uniones estables de parejas, siempre que  cumplan ciertos requisitos como que se haya formalizado en escritura  pública, a los matrimonios y el conviviente de hecho superviviente podrá tener derecho a cobrar la pensión de viudedad si se cumplen los  requisitos exigidos por la Ley.
Si a efectos sucesorios es prácticamente igual casarse que constituirse como unión estable de pareja, ¿qué hacemos?¿Lo hacemos por los niños? Es una de los motivos que utilizan muchas parejas para casarse “…a nosotros nos daba igual, pero claro queremos tener niños y es mejor”. No es ni mejor ni peor, sencillamente, nuestro cerebro tiene que encontrar un motivo para justificar nuestra decisión. A efectos legales y de inscripción en el Registro Civil de un hijo es indistinto si se ha contraído o no matrimonio, ya no pasa como en los años ’80, cuando de no existir unión matrimonial era la madre quien debía inscribir al hijo y decir quien era el (supuesto) padre. Ya lo dijeron nuestros maestros Romanos “mater semper certa est”. El matrimonio puede ser beneficioso en caso de una posible impugnación de la paternidad puesto que existen ciertos plazos que pueden jugar en favor o en contra, según quién reclame.
Entonces, si para heredar es prácticamente lo mismo y por los niños no es necesario casarse ¿porqué lo hacemos? La respuesta la debería encontrar la propia pareja, aunque para mí es clara: porque queremos. Aún así, podemos seguir queriendo motivos para ayudar a nuestro cerebro a crear nuestra justificación. Fiscalmente*, no existe una plena equiparación de las parejas de hecho con los matrimonios; si bien una pareja de hecho no puede realizar la declaración de la Renta de forma conjunta, si es cierto que las uniones estables de pareja se pueden beneficiar de la deducción que existen por tener hijos (cada uno deberá practicarse la mitad de la deducción).
Por lo tanto, la decisión de contraer matrimonio o de constituirse como pareja de hecho tiene que ser tomada por los miembros de la pareja después de evaluar sus creencias, sus necesidades, sus voluntades, etc; y no tener que buscar motivos externos a la pareja para tomar una decisión tan importante.
*Para los que estéis interesados en la fiscalidad de las uniones estables de pareja os recomiendo la lectura de la ponencia de María Luisa Esteve Pardo en las XIII Jornades de Dret Civil Català a Tossa “Las uniones de hecho ante el Derecho Tributario”
Publicado por  F. Pachon Cinto

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